sábado, 12 de fevereiro de 2011

Almas libres


Almas libres

Por el Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.

Ocasionalmente recibimos una carta de alguien diciendo que ha decidido abandonar cualquier sistema de enseñanza, cualquier libro  de orientación, o dejar de per­tenecer a cualquier organización que ofrezca enseñar el camino de la felicidad. Estas per­sonas, invariablemente incluyen en su argu­mento la gastada y poco razonable frase de que desean ser "almas libres".

Recuerdo que en mi juventud acostumbraba a oír a algunos oradores callejeros que hablaban al medio día y a las cinco y media de la tarde al este de Madison Square Park, en Nueva York. Creo que todo parque grande de los Estados Unidos ha tenido su era de oradores callejeros. Parece que llega una época en la vida de la mayoría de los hombres y de al­gunas mujeres en que tienen que dejar escapar el oleaje de vapor que se ha formado dentro de ellos, acerca de una ardiente teoría o postulado, pues si no, explotarían. 

No me extraña que algunos periódicos llamen su columna  de cartas "La Válvula de Escape", pues proporciona un orificio de salida a aquéllos que tienen que expresarse en público antes que suceda algo más serio. Estas piezas oratorias callejeras han servido a muchos como válvula de escape.

El tema principal de esos oradores parece que se divide en dos clases: los que agitaban para libertarse del capitalismo y los que agitaban para que nos libertáramos de las religiones ortodoxas. La última clase me in­teresaba grandemente. Cuando oía a uno de esos oradores tronando en pro de sus razones, de por qué el hombre debe libertarse de la esclavitud de las influencias de las doctrinas religiosas, por qué debe huir de las cadenas de la creencia en un dios, y por qué debe el hombre sentirse el amo de su vida y el gobernante del mundo; porque esto le dará mayor libertad, felicidad, alegría, paz y éxito. Acostumbraba yo salir de la muchedumbre y acercarme al orador con el objeto de calibrarlo.

Cuando estudiaba su sombrero raído, el cuello grasiento, las pobrísimas ropas, los pantalones deshilachados, los zapatos rotos, y el rostro sin afeitar, con su mirada cruel, intranquila y espantada; cuando veía cuán verdaderamente miserable era esa criatura, no podía dejar de pensar si la libertad por la cual abogaba valdría la pena, ya que él era un ejemplo de los beneficios derivados de esa libertad. La mayoría de los del auditorio, que estaban esclavizados por las horribles cosas que describía y que se suponía que eran infelices y miserables en todos aspectos, estaban mejor vestidos que él y lucían más contentos y mucho más inspirados que el orador.

Hasta el que deseaba libertarse de la in­fluencia del capitalismo y que decía que se había libertado de tales influencias desde hacía muchos años, parecía como que se había libertado de todo en la vida, especialmente de las buenas cosas que ésta ofrece. He hablado con muchos de esos buscadores de la libertad del alma o libertad de sí mismos, y siempre los he encontrado inquietos, buscando aquí y allá, sin saber ni siquiera a dónde van, si es que quieren ir.

Esas personas me hacen recordar un corcho que se saca de una botella, donde estaba esclavizado o limitado dentro de ciertos lazos, y de repente lo lanzan a la super­ficie de un gran océano. Es seguro que nadie podría querer mayor libertad que ésta.  Se movería de arriba a abajo, iría acá y allá, según lo empujaran las olas o el viento.

Si el corcho tiene alguna fuerza de voluntad, no puede ejercerla, porque esto será una limitación de la libertad. Solamente flota. Durante una hora se mueve rápidamente hacia el norte, y luego, sin ninguna razón, excepto que el viento cambia su curso, velozmente se mueve hacia el este.

Parece siempre como si fuera a alguna parte, pero sabemos que no es así y que puede pasar un año o cien años en el mar abierto, empujado y abatido, tropezando con grandes buques, mordido por los peces y, final­mente barrido hacia una playa desierta donde muere de soledad, ignorado y desconocido. Mientras está en el agua no está sirviendo a ningún propósito útil, no está haciendo bien a nadie, no está cumpliendo ninguna misión y no tiene absolutamente ningún valor. Es cierto que se puede consolar constantemente con el pensamiento de que es absolutamente "libre".

Cadenas

Es un hecho resaltante que aquéllos que son más felices y que tienen éxito pertenecen a algo o a alguien. La asociación y la compañía son requisitos fundamentales para el éxito en la vida. Desde el momento en que uno trata de separarse de los dictados Cósmicos, del entonamiento  Cósmico,  de  la  inspiración espiritual y de la asociación humana, ya no es más un ser humano, sino un lodo de elementos terrestres desarrollando una fuerza de voluntad pervertida.

No es la libertad lo esencial a nuestro bienestar, a excepción de la libertad de la voz de nuestra conciencia. Es mucho mejor estar encadenado y encerrado entre los hierros de una celda de una prisión, a estar como los corchos flotando en el mar de la vida. El contacto con los humanos, aún del tipo más bajo que se encuentra en las prisiones, nos enseñará valiosas lecciones y nos ayudará a desarrollarnos y prepararnos para otra encarna­ción. La completa libertad aún de tales bene­ficios, no produce nada para lo que requiere la evolución.

Asociémonos con aquéllos que tienen altos ideales, con aquéllos que están luchando hacia lo alto, y extendiendo la mano a los que están más abajo y que también están luchando. Formemos parte de la hermandad humana y hagamos nuestra pequeña parte para animar a todo el resto en la gran batalla.

Pongámonos en entonamiento Cósmico y mundano con todas las actividades del universo, de modo que podamos simpatizar con todos los seres vivientes, comprender sus problemas y ser uno de ellos en el desarrollo de la maestría propia. Pero, recordemos que la maestría no brinda aislamiento y separación en su despertar, sino asociación y compañía, y que el maestro más grande entre los seres vivientes es el que los sirve mejor, el que los ama más y el que es una parte de ellos.

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La cuarta dimensión



La cuarta dimensión

Por el Dr. H. Spencer Lewis, F.R.C.

¿Será la explicación de la existencia del mundo invisible e intangible?

La mayor parte de los estu­diantes de metafísica y de ocultismo, tarde o tem­prano, llega a intere­sarse en la posibilidad de la existencia de una cuarta dimensión; cuan­do este interés se des­pierta, se convierten ellos en investigadores entusiastas que bus­can mayores conocimientos con res­pecto a esta dimensión. 

Sin embargo, de mis muchas entrevistas con diferen­tes estudiantes, he llegado a la conclu­sión de que el interés en este asunto desarrolla en cada estudiante un con­cepto muy elevado de la índole mara­villosa de la cuarta dimensión. En ese estudiante, la sola idea de esta dimensión va  desarrollando  y revelando gradualmente un mundo grande y mis­terioso que él no ha podido comprender.

A medida que el estudiante con­tinúa sus meditaciones y análisis del asunto, se va desarrollando en él, por extraño que parezca, una admiración todavía mayor por la naturaleza y manifestación de esta cuarta dimensión, y parece que la uniera a las otras tres
para representar los cuatro grandes métodos fundamentales para analizar la existencia de las cosas de este mundo.

Sin embargo, rara vez comprende semejante estudiante que al concebir las cuatro dimensiones está en realidad comprendiendo dos grandes símbolos de la ley Cósmica: el triángulo y el cua­drado. El triángulo representa las tres dimensiones que nos son familiares; a saber: largo, ancho y profundidad. Esta trinidad de dimensiones, enseñada a nuestra conciencia objetiva desde la in­fancia y a través de toda la vida, se convierte en la vara de medir de nues­tra  comprensión  objetiva.  Es  sólo cuando el individuo se interesa en asun­tos místicos u ocultos cuando llega a comprender que hay una cuarta di­mensión. Desde este momento, él cam­bia su triángulo de medidas por un cuadrado, porque entonces dispone de cuatro dimensiones para su conside­ración, en lugar de tres.

Desgraciadamente, al cambiar el es­tudiante el triángulo por el cuadrado, convierte las cuatro dimensiones en una nueva norma o unidad de medida, para juzgar y medir las manifestaciones del universo entero. Al proceder así, limita él su habilidad para analizar las cosas que lo rodean y se engaña porque cierra los ojos y la conciencia a una porción considerable de cuanto existe.

En nuestra infancia y juventud se nos enseña algo que al ser adultos se convierte en una ley para nosotros; a saber: que todo aquello que no podemos ver o sentir o gustar o medir por medio de las tres dimensiones, no existe. Esta creencia constituye la formación mate­rial y objetiva de nuestras experiencias humanas. Según semejante norma, el alma no existiría, ni existiría la con­ciencia, ni la energía divina, ni el es­píritu universal; y en realidad parecería que no existiera el Dios del universo, ya que todas esas cosas, incluyendo la mayor de todas, no pueden medirse con las tres dimensiones. Es esto lo que ha dado origen en el mundo a la con­ciencia materialista de los seres hu­manos, tan universal y extendida. Esta es la causa de la duda y de la falta de fe que existen con respecto a cues­tiones religiosas, a cuestiones místicas y a todos los principios metafísicos, lo mismo que a todas las leyes ocultas.

Al agregar una cuarta dimensión a nuestro concepto de vida, no cambiamos mayormente el punto de vista mate­rialista, si es que lo cambiamos en algo. He hablado con centenares de personas de ideas materialistas, quienes admiten la comprensión y la posible existencia de una cuarta dimensión, pero todavía se atienen a la idea de que, a menos que una cosa pueda ser medida por las cuatro dimensiones, no existe, ni tiene sitio en nuestra conciencia como cosa efectiva.

Esas personas son, en realidad, funda­mentalmente materialistas, que miden y calibran todas las cosas por medio de las tres dimensiones materialistas de largo, ancho y profundidad,  agre­gando una cualidad a estas cosas, gra­cias a la consideración de la cuarta dimensión.

La Gran Lección


Sin embargo, la gran lección que tienen que aprender los estudiantes de misticismo y ocultismo, es que el trián­gulo de las tres dimensiones es un concepto independiente y separado, y que el cuarto punto, que constituye el cuadrado, es la idea de la cuarta dimensión, y se la considera simplemente como una dimensión más, añadida a las otras tres para que el análisis de las cosas sea más completo. Esas personas son incapaces de juzgar debidamente las cosas más sutiles y misteriosas de la vida.

El procedimiento correcto es recordar que de la misma manera que podemos agregar una dimensión más a las tres fundamentales, para formar así cuatro dimensiones, también podemos quitar tres de ellas a las cuatro, y dejar en­tonces una sola dimensión.

Dicho de otro modo, en vez de pensar siempre con las cuatro dimensiones, podríamos pensar que las tres primeras constituyen un grupo y la cuarta di­mensión constituye una manifestación separada de la ley natural.

El primer grupo de tres dimensiones corresponde  al  mundo material  y forma parte de nuestra conciencia ma­terialista. La cuarta dimensión debe ser considerada como una ley de la naturaleza, separada y distinta, que no está relacionada de ningún modo con las otras tres dimensiones. Y de la misma manera que podemos agregar esta cuarta dimensión a las otras tres o dejar de tomarla en cuenta, si así queremos, así también podemos dejar de tomar en cuenta las tres dimensiones y juzgar todas las cosas tomando como única base la sola dimensión que llama­mos la cuarta.

La Dimensión Cósmica


Si fuéramos a elegir un nombre más apropiado para la cuarta dimensión, yo la llamaría la dimensión Cósmica y llamaría a las otras tres, las dimen­siones mundanas.  Al considerar las cosas, de una manera general, sería razonable examinarlas desde ambos puntos de vista, el materialista y el Cósmico. Es esto lo que el estudiante de ocultismo y de metafísica hace.

Parecería razonable y lógico hacerlo, pero en realidad, es esto un grave error que cierra la puerta de nuestra con­ciencia a la consideración verdadera de las cosas, tal como ellas son.

Para explicar claramente lo que quiero decir, supongamos que las tres dimensiones de largo, ancho y profundi­dad son las dimensiones que nos da nuestro cuerpo humano.  Y digamos que la cuarta dimensión es la que pone un alma en nuestros cuerpos y hace que nuestros cuerpos vivan y tengan ener­gías vitales. El materialista cree solamente en las tres dimensiones y dice que el hombre es solamente un cuerpo físico. El estudiante de metafísica y de ocultismo, que no piensa mucho, dice al materialista que está equivocado y que la cuarta dimensión o sea el alma, debe agregarse al cuerpo para tener un concepto perfecto de lo que es el hom­bre.

Semejante estudiante cree que es únicamente por la unión del alma y el cuerpo, como tenemos evidencia o prueba de la existencia de las cosas vivientes.

Pero de la misma manera en que podemos tener un cuerpo de tres di­mensiones sin alma, así también pode­mos tener un alma como si fuera una cuarta dimensión, sin cuerpo alguno.
Los estudiantes de mística general­mente aceptan el cuerpo y el alma como dos entidades separadas, y que pueden separarse o unirse, pero cuando se trata de estudiar las dimensiones, estos mis­mos estudiantes parece que pensaran que la cuarta dimensión debe agregarse siempre a las otras tres y que la única manera de estudiar y analizar la exis­tencia de las cosas de este mundo, es considerarlas por medio de las normas de medida de las cuatro dimensiones, todas juntas.

Ahora bien, quiero decir a esos estu­diantes que el verdadero concepto mís­tico de las cosas es ignorar las primeras tres dimensiones y verlo todo desde el punto de vista de la cuarta dimensión únicamente. ¿Qué nos dan las pri­meras tres dimensiones que sea de al­guna importancia? Largo, ancho y pro­fundidad son términos materialistas. Ellos miden el tiempo y el espacio y nada más. Ellos sólo tienen que ver con la materia y con su comprensión objetiva. El tiempo y el espacio son cosas puramente imaginarias que no tienen lugar en la comprensión cósmica y que están completamente más allá de toda dimensión, desde el punto de vista cósmico.

Punto de Vista Cósmico


Desde el momento en que considera­mos las cosas desde el punto de vista cósmico, el tiempo y el espacio quedan eliminados. Si eliminamos el tiempo y el espacio, eliminamos también la anchura, la profundidad y la altura. El largo o la longitud de una cosa es el espacio que ocupa. Lo mismo sucede con la anchura y la profundidad.

Son, o la extensión que ocupan en el espacio, o el tiempo que ocupan en nuestra consideración de ellas. Si no tuviéramos concepto de tiempo y es­pacio, nunca tendríamos concepto de las primeras tres dimensiones. Pero con la cuarta dimensión todo es diferente. La cuarta dimensión se relaciona con la naturaleza de las cosas y con su ver­dadera existencia cósmica, indepen­dientemente de sus cualidades materialistas, tales como longitud, anchura y profundidad.

En el mundo cósmico todo existe a causa de la cuarta dimensión. En el plano de la tierra, la cuarta dimensión es la causa de la naturaleza de las cosas, mientras que las otras tres dimensiones son la causa de la visibilidad objetiva de las cosas.

En la Cuarta Dimensión

Si pasamos a examinar la posibilidad de las leyes de la cuarta dimensión, in­mediatamente vemos que las cosas pue­den existir en este universo sin tener longitud,  anchura,  ni  profundidad. Tales cosas, entonces, tendrían toda la naturaleza que la cuarta dimensión les diera, pero serían invisibles a nuestros ojos e inconmensurables por cualquiera unidad materialista. Por lo tanto, vemos que la cuarta dimensión nos ayuda a comprender y a apreciar el gran mundo invisible e intangible.

Si el hombre se despojara súbitamente de las primeras tres dimensiones y viviera únicamente en la cuarta, seria invisible para el ojo objetivo y seria intangible para los sentidos objetivos. No solamente nos sería imposible verlo, sino que tampoco podríamos tocarlo, ni sentirlo, ni palparlo. Semejante persona no estaría en algún estado mental extraño, sino sim­plemente, poseería un estado espiritual inusitado.

Mientras ustedes leen estas considera­ciones en esta revista, pudiera estar de pie junto a ustedes, o detrás de ustedes un ser humano de la cuarta dimensión. Semejante  ser  humano  tendría  la naturaleza que la cuarta dimensión da a nuestro cuerpo físico, pero esa per­sona no tendría la manifestación de las otras tres dimensiones: largo, ancho y grueso. Por lo tanto, ustedes no verían a esta otra persona, ni la sentirían, ni sabrían que está allí, excepto por medio de algún sentido psíquico.  Al com­prender esto, comprenderemos también que todo espacio que nos rodea y aún el espacio muy limitado de nuestro cuarto, en el cual vivimos, de nuestras oficinas, y nuestros automóviles y vehí­culos, pueden estar llenos de manifes­taciones de la naturaleza de la cuarta dimensión, sin que sepamos nada de ellas, sin que oigamos nada de ellas, ni veamos nada de ellas.

Es solamente cuando la esencia y el espíritu de la cuarta dimensión toman en sí mismos las otras tres dimensiones, cuando las cosas se hacen objetivamente visibles. Para la mente objetiva del hombre, es necesario que las otras tres dimensiones objetivas sean agregadas a la cuarta, para que sea posible ver y medir y comprender las cosas. Pero el hombre necesita desarrollar sus sentidos psíquicos y sus cualidades psíquicas hasta el grado en que pueda sentir las manifestaciones de la cuarta dimensión, aún en ausencia de las otras tres dimensiones.

Esto es precisamente lo que sucede cuando el estudiante de ocultismo y de mística se refiere a muchas cosas i­nvisibles e intangibles, diciendo que tiene contactos con ellas de vez en cuando y que las siente. Esta él en armonía con la cuarta dimensión y está completa­mente independiente de las otras tres dimensiones. Si desde este mismo día, procedéis a ignorar la necesidad de tomar en cuenta las tres dimensiones y a comprender que sólo la cuarta dimensión es la que manifiesta real y efectiva­mente la naturaleza verdadera de las cosas, hallaréis que el mundo puede estar lleno de criaturas, de cosas vivientes, de plantas y árboles, flores y otras cosas, que son desconocidas de todos aquellos que se atienen rígidamente a la consideración de las dimen­siones primeras, tal como se ha dicho anteriormente.

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A Rosa e a Cruz




A Rosa e a Cruz
Arthur Piepenbrink

            O símbolo usado pela Ordem Rosacruz conta toda a história das nossas provas e tribulações, bem como das nossas alegrias e realizações. Nesta mensagem, vamos mostrar-lhes como a Rosa-Cruz se faz evidente em todas as fases da nossa vida. Ela é uma lembrança constante da dualidade do Cósmico; do princípio de que nossas consecuções só vêm com trabalho e esforço; de que não podemos ter a Rosa sem a Cruz, nem a Cruz sem a Rosa.

            A Rosa-Cruz não simboliza apenas o caminho da realização pessoal, mas, uma mensagem ainda mais profunda e importante é a de que ela é eterna. Não é difícil as pessoas aceitarem a idéia de que temos de trabalhar pelo que desejamos conseguir, mas quase ninguém anseia por fazer isto para sempre. Quase todo mundo anseia pelo dia de repouso, pelo dia em que tenha atingido sua meta e nunca mais tenha de trabalhar.

            Este sentimento vem da nossa tendência de seguir a linha de menor resistência, nossa velha adversária no esquema da lei Cósmica. É por isto que muitas pessoas anseiam pela aposentadoria, ou pela morte - como uma transição de um mundo de preocupações para um mundo de bem-aventurança eterna, em que todos os cuidados tenham desaparecido. Esta condição é muito forte no mundo, e é regularmente apoiada e encorajada, principalmente por doutrinas religiosas.

            Esta é uma das situações contra as quais somos advertidos nas lições Rosacruzes. Se uma premissa básica está errada, o erro do caminho que decidimos seguir na vida fica assim determinado. Quanto mais errada é a premissa, mais crítico é o caminho que seguimos. Por exemplo, se temos uma premissa básica sobre a vida segundo a qual não há justiça na Natureza, agimos ou nos comportamos em conformidade com isto, e fazemos muitas coisas de modo diferente de como as faríamos se acreditássemos que houvesse essa justiça. Esta premissa, naturalmente não é verdadeira, como a compreendemos. Portanto, se acreditássemos nela e nos comportássemos em conformidade com isto, com freqüência estaríamos fazendo uma coisa errada e nos metendo em dificuldades. Esta premissa nos levaria a pensar que poderíamos fazer qualquer coisa impunemente. Ela nos poderia tornar imprudentes e desrespeitosos. Teríamos então mais inimigos do que amigos, porque não trataríamos os outros como gostaríamos que eles nos tratassem. A Regra de Ouro não faria sentido. Nossa vida estaria se precipitando na direção errada.

            Por experiência e observação, constatamos que a premissa de justiça é correta. Quando a seguimos, temos cuidado com o que dizemos e fazemos. Somos sensíveis quanto ao que os nossos atos podem provocar para nós mesmos. Estamos conscientes da lei natural de causa e efeito; de que para toda ação há uma reação. Usamos a Regra de Ouro como guia na vida. Temos certeza de que há uma compensação para todos os nossos atos, e de que a justiça é parte forte da natureza do Cósmico. Em conseqüência, sentimo-nos em harmonia com a vida. Boas coisas nos acontecem. Sabemos o que precisamos fazer para nos mantermos em harmonia com a vida. Estamos então no caminho certo.

            Quando consideramos a própria vida, estabelecemos a maior de todas as premissas e, se estamos errados a este respeito, toda a nossa vida é afetada. Ora, quando nos perguntamos por que há tanto infortúnio no mundo, por que tantas pessoas são infelizes, e por que as pessoas não conseguem se ajustar à vida que as cerca, vemos que é principalmente porque elas estão encarando a vida de modo errado, e que é por isto que não conhecem a verdadeira natureza do SER, como nós conhecemos. Não sabem ao certo se haverá sempre uma reação a tudo o que façam, porque não conhecem o eletromagnetismo, sua polaridade dual, e sua tendência de sempre voltar ao estado de equilíbrio. Não sabem ao certo qual é o sentido da vida, nem por que afinal estão vivendo, visto que não conhecem a natureza do SER. Não sabem nada a respeito da unidade, porque não conseguem ver todas as coisas diferentes de sua vida como partes de UM SÓ e vasto Ser. Por isto, fazem suposições, e logo todo mundo acaba com uma idéia ligeiramente diferente sobre a vida. É de admirar então que as pessoas tenham tanta dificuldade para se unir em qualquer coisa?

            Isso nos traz de volta à Rosa-Cruz. Os Rosacruzes partem da premissa de que somos responsáveis pelos nossos atos. Acreditamos que o mérito e a luz não vêm a nós sem trabalho e esforço, nunca; e acreditamos que o mérito e a luz têm de ser sempre cuidados e vigiados, para que não os percamos.

            A Rosa representa mérito e luz. A Cruz representa trabalho e esforço. A Rosa é apenas parcialmente aberta, simbolizando o fato de que estamos sempre crescendo ou evoluindo, sem jamais alcançarmos um ponto em que não tenhamos mais para onde ir, ou nada mais a atingir.

            Em muitos casos, a Cruz é entendida no sentido de nossas provas e tribulações, mas seu primeiro significado é de trabalho e esforço.  Trabalho e esforço constituem a nossa primeira opção, e podemos satisfazer os requisitos da Cruz mantendo a nossa vida em ordem antes que aconteça alguma coisa. Quando negligenciamos a nossa vigilância; quando nos tornamos preguiçosos; quando deixamos cessar aquilo que se faz necessário para nos mantermos sadios e produtivos, é então que deixamos a luz se extinguir. É então que nos vemos tropeçando nas trevas, forçados a trabalhar duas vezes mais para restaurar essa luz. E é então que a Cruz se torna uma prova e uma tribulação. Mas ela nunca tem de ser isto; nunca!

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domingo, 6 de fevereiro de 2011

Afinal, para que servem os mantras?








Mantras

Por: Greice Costa


É possível que você já tenha entrado em contato com um mantra antes mesmo de fazer um asana. Em muitas aulas de Yoga, há a invocação de certos mantras em homenagem à prática ou ao guru. Mas você sabe por que entoamos os mantras? Pedro Kupfer dá a idéia básica:


Para que servem os mantras?
A palavra mantra significa em sânscrito "instrumento para o pensamento [adequado]" ( man = pensamento, mente; tra = instrumento). Basicamente, um mantra é um som que tem um significado e tem como objetivo lembrar algo importante para o praticante. Esse som pode consistir em um monossílabo, como o mantra Om, uma frase curta, como Om Gam Ganapataye namah ("eu saúdo Ganesha, o deus-elefante"), ou uma estrofe de 24 sílabas, como é o caso do Gayatri mantra. O mantra pessoal é prescrito tradicionalmente por um mestre, em função da necessidade do praticante. 
 



Como podemos usar os mantras na prática? Por exemplo, quantas vezes podemos entoá-lo?
Tradicionalmente, um número razoável de repetições é 108. Para um mantra polissilábico como o Gayatri, por exemplo, isso significa uns 20 minutos por prática. No entanto, há práticas como o purashcharana, em que se fazem 1000 repetições diárias até completar 2.400.000 ao cabo de sete anos. Isso totaliza 100.000 repetições por cada uma das 24 sílabas do mantra.
Outra maneira de usar os mantras é associar a sua repetição mental com a respiração, como no caso do ajapa japa, técnica que consiste em acompanhar a observação da respiração com a mentalização do mantra so'ham.



O que precisamos fazer para entoá-lo (ficar no silêncio, fazer mentalizações, etc)? 
O Kularnava Tantra nos ensina que há três formas de fazer um mantra: mentalmente, murmurando, e em voz alta. Dessas maneiras, considera-se que o mantra murmurado seja mais poderoso que aquele feito em voz alta, e que o mantra feito mentalmente seja mais eficiente que o murmurado. No entanto, a mesma escritura nos aconselha a mudarmos de técnica quando percebermos que estamos perdendo a concentração ou quando estamos nos distraindo, passando da repetição mental para a verbalização em voz alta ou vice-versa. É possível também associar o mantra com um yantra, um símbolo. Por exemplo, ao gayatri mantra corresponde o yantra do mesmo nome, que pode ser visualizado mantendo-se os olhos fechados ou focalizado com eles abertos durante a meditação. 
 



Quais são os efeitos do mantra? 
Os mantras têm a capacidade de servir como foco para que a mente se concentre. Ela tem a sua própria agenda e difícilmente pode ser controlada. Se você percebe essa dificuldade na sua meditação, significa que sua mente é totalmente normal. Respire aliviado, pois isso acontece com todo o mundo. Seu trabalho durante o mantra consiste justamente em trazer incessantemente a mente de volta para o som do mantra e refletir sobre seu significado. Isso traz como conseqüência o aquietamento da mente. Essa paz mental não é um fim em si mesmo, mas um meio para conseguir o discernimento, para preparar-se para a libertação, moksha. Muito embora os mantras possam ser usados para relaxar, combater a ansiedade ou o estresse, esse fim não deve ser esquecido.
 



Como funcionam? 
Conhecer o significado do seu mantra, se você tem um, é fundamental. Tem pessoas que afirmam que os mantras não têm significado, ou que saber o que o mantra quer dizer não é importante, para afastar a desconfiança dos cristãos, ou para apresentar a prática da meditação sobre eles como algo "científico". Se o mantra foi especialmente escolhido para você, como é que ele não tem significado? Como posso confiar na eficiência desse mantra ou nas boas intenções de tais professores? O Rudrayamala , um texto antigo de Yoga, diz: "Os mantras feitos sem a correspondente ideação são apenas um par de letras mecanicamente pronunciadas. Não produzirão nenhum fruto, mesmo se repetidas um bilhão de vezes." Mantras sem significado não funcionam. Todo mantra sânscrito significa alguma coisa ou aponta para algum aspecto da realidade, adequada como tema de reflexão para cada praticante. 
 



E por que cantá-los em sânscrito? 
Na tradição hindu, os mantras são considerados Shruti, revelação. Isso significa que esses sons não foram criados por um autor humano, mas percebidos em estado de meditação pelos sábios da antigüidade, chamados rishis. Esses sons descrevem as diferentes revelações que estes sábios tiveram, e servem como indicadores para orientar os humanos em direção ao autoconhecimento. Por exemplo, os mahavakyas, as grandes afirmações da tradição dizem: aham Brahma'smi, "eu sou a Consciência do universo", tat tvam asi, "tu és Isso (Brahman)", etc. 

A língua sânscrita é considerada uma língua revelada, portanto sagrada, assim como o aramaico, o hebraico ou o latim o são para a religião judaico-cristã. Como língua, o sânscrito tem a virtude de conseguir comunicar nuanças de significados muito sutis, e sua vibração sonora produz efeitos não somente na mente mas também, por ressonância, nos corpos energético e material.


#Matéria publicada originalmente na YJ #5

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OPUS PHILOSOPHICAE INITIATIONIS - OPI




Bienvenidos a la web de O.P.I.

El Programa de estudios "Opus Philosophicae Initiationis" es una iniciativa ecléctica para la difusión, el estudio y la puesta en práctica de las enseñanzas de la Sabiduría Antigua.

El Programa consta de varios niveles de estudio que abarcan todas las disciplinas relacionadas con el conocimiento espiritual transmitido por los maestros de todos los tiempos, en todos los rincones del planeta.

El nombre "Opus Philosophicae Initiationis" significa Obra Filosófico-iniciática y tiene como punto de partida la Teo-Sophia (Sabiduría Divina) que está presente en todas las religiones, filosofías, y en todas las disciplinas humanas: la educación, las artes, la política, la ciencia, el folklore, etc.

Le invitamos a anotarse en nuestro Nivel Informativo, que se brinda en forma totalmente gratuita a través de monografías que podrá descargar en su computadora y estudiar en la tranquilidad de su hogar. Al ser este un Programa teórico-práctico, a lo largo de los cursos se entregarán valiosas herramientas para el trabajo interior.

A fin de reunir a todos los allegados al Programa y a todos los cursantes que comparten el Ideal de un mundo mejor a través de la Sabiduría Antigua, estamos fomentando la creación de grupos de estudio locales.

Infórmese de esta posibilidad y realice cualquier consulta relacionada con este Programa de Estudios a nuestro correo: info@initiationis.org 

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Cinco motivos para NÃO SER Maçom




Meu principal objetivo quando decidi criar este blog foi o de desmistificar o misticismo tendo em vista o alto nível de desinformação, preconceito e informações erradas sobre esse assunto tão vasto, significativo e importante para todos os que decidiram pautar sua vida sob os preceitos místicos.
Encontrei esse artigo sobre a maçonaria e acredito que o autor tem o mesmo objetivo em relação a Maçonaria quanto o meu sobre o misticismo. Decidi postá-lo para os seguidores e leitores se informarem melhor sobre o assunto.
  

1. Influência política - Poder

Ao contrário do que muitos pensam, a Maçonaria - pelo menos a maçonaria Regular; e, mesmo quanto à Maçonaria Liberal, acho que são mais as vozes do que as nozes... - não tem mais influência junto do Poder Político do que qualquer outra instituição social. A única influência que a Maçonaria pode exercer é apenas de ordem moral, pelo exemplo dos seus membros através da aplicação dos seus princípios. Engana-se quem pensa que,  ao juntar-se à Maçonaria, terá acesso aos corredores do Poder...
Aliás, uma das coisas de que o maçom rapidamente se dá conta, dentro da Ordem, é que é muito mais abrangente a ilusão do Poder, do que este propriamente dito. Ao menos em ambiente democrático, cada um exerce apenas o Poder que os demais lhe reconhecem e admitam que exerçam.

Em Loja, o detentor do Poder, o condutor, o decisor, o que detém os símbolos do Poder é o Venerável Mestre. Pois bem: como todos os que já se sentaram na Cadeira de Salomão rapidamente verificaram, a função de Venerável Mestre é aquela em que, afinal, não se tem mais direitos do que o mais recente Aprendiz e se tem mais deveres do que os restantes Mestres.
Portanto, quem busca o perfume do Poder, procure-o noutro lado, não na Maçonaria. Aqui apenas aprenderá o cumprimento dos seus deveres.

2. Influência econômica - negócios e dinheiro

Quem pensar que a entrada na Maçonaria é uma porta aberta para obter contactos e negócios e o propiciar de condições para "subir na vida", pense outra vez, e pense melhor! Se for este o motivo que o faz desejar entrar na Maçonaria, poupe-se ao trabalho e às despesas. Dentro da Maçonaria fará os mesmos negócios que faria fora dela. O que todos lhe pedirão na maçonaria é que dê algo de si em prol dos outros. Dos demais receberá o que efetivamente necessite e os demais lhe possam dar, não o que deseje ou egoisticamente pense que lhe convenha. Os negócios da Maçonaria são de índole moral e espiritual. Quem deseje entrar no Templo tem que deixar os seus metais à porta deste.

3. Influência social - honrarias e reconhecimento

Na Maçonaria usam-se aventais e colares e jóias, é verdade. Mas o maçom considera tudo isso como meros penduricalhos. A única diferença entre o mais rico, bonito, bordado e colorido avental de Grande Oficial ou de Altos Graus e o simples avental branco de Aprendiz é que quem usa aquele pagou bem mais caro por ele do que o que usa este. Aliás, de todos os aventais que um maçom possa possuir, aquele que para ele tem significado é precisamente o primeiro, o mais simples, o avental branco de aprendiz. Esse é o que qualquer maçom, qualquer que seja o seu grau ou qualidade, pode sempre usar e simbolicamente deve sempre usar. Esse é o adorno que o maçom deve cuidar de manter sempre alvo e puro e, portanto, nunca conspurcado por ações censuráveis ou indignas.

O maçom gosta de usar a jóia de sua Loja, não porque seja bela ou valiosa, mas apenas e tão só porque é um dos símbolos de sua Loja e o seu uso demonstra a todos os seus Irmãos e o grupo fraterno que se entrega
O maçom usa colar quando exerce uma função, não porque lhe fique bem, mas apenas e tão só como distintivo de que a está exercendo. Em bom rigor não é o maçom que usa o colar; é o colar de função que usa o maçom...

Nem na sociedade profana o estatuto de maçom atribui qualquer privilégio que não o reconhecimento das eventuais qualidades de quem o seja, nem no interior da Maçonaria o estatuto social, profissional, acadêmico ou de fortuna diferencia um maçom de outro; o mais jovem aprendiz só tem uma maneira de se dirigir ao Muito Respeitável Grão-Mestre (apesar de formalmente lhe dar este tratamento): "meu Irmão"! E é esse mesmo o tratamento que recebe do Grão-Mestre.
Assim, aquele que porventura sonhe ser a maçonaria um local ideal para obter ou reforçar reconhecimento social, não se engane a ele, nem engane os maçons: abstenha-se de pretender ser maçom!

4. Beneficência - ajuda ao próximo

O bem intencionado que porventura procure na Maçonaria o instrumento para dar largas ao seu anseio de ajudar o próximo, de ser beneficente, se é essa a principal razão que o move, se é isso que vê na Maçonaria, também está enganado.
Não que a Solidariedade e a Beneficência não sejam prosseguidas pela Maçonaria. Claro que o são. Mas não é essa a razão de existir da Maçonaria. Não é por causa da Solidariedade e da Beneficência que a Maçonaria existe. A Solidariedade e a Beneficência são simples conseqüências de se ser maçom.
Em linguagem de "economês", por muito praticadas que sejam, a Solidariedade e a Beneficência não fazem, no entanto, parte do "core business" (essência) da Maçonaria.

Em linguagem de "industrialês", por muito importantes que sejam, a Solidariedade e a Beneficência são simples subprodutos da Maçonaria.

Portanto, se são a Solidariedade e a Beneficência que atraem o bem intencionado, e nada mais, e não essencialmente algo mais, então o melhor que o bem intencionado tem a fazer é dar largas ao seu anseio através de outras organizações especialmente vocacionadas para isso. A Ajuda de Berço é uma boa opção. A Cruz Vermelha, também. Os Bombeiros, idem. O Banco Alimentar contra a Fome, a mesma coisa. E muitas mais organizações há que têm na Solidariedade e na beneficência a sua razão de ser. E , mesmo sem se juntar a qualquer organização, certamente na sua rua ou na sua localidade encontrará alguém que necessita da sua ajuda. Dê-lha!

5. Curiosidade - conhecer o "segredo maçônico"

Se é a curiosidade que o faz desejar ser maçom, não se iluda: naquilo que ela pode ser satisfeita, não precisa de ser maçom para o saber.
Quer conhecer as palavras de reconhecimento mútuo dos maçons? Por quem é, não seja por isso, arme-se de um pouco de paciência, leia uns livros, encontre umas obras onde estão transcritos rituais antigos e faça favor! Nunca ouviu dizer que os maçons preservam a Tradição? Então, basta tirar a conseqüência: o que se fazia antigamente continua válido agora... Mas, o quê? Ser maçom só para tomar conhecimento dessas palavras sem ter de ter o trabalho de procurar? Meu caro, a Preguiça é um Pecado Mortal... Se é só por isso que quer ser maçom, os maçons não querem preguiçosos no seu seio... E - acredite em mim! -, garanto-lhe que vai ter muito mais trabalho e demorar muito mais tempo para tomar conhecimento dessas palavras, grau por grau, do que se ler nos livros certos. Está tudo publicado!

Quer conhecer os sinais secretos dos maçons? Mau caro, o You Tube preenche-lhe o anseio! Siga este atalho e ei-los, não ao vivo e a cores, mas em filme e a preto e branco! Não lhe garanto que tudo o que vir esteja certo, mas posso afirmar-lhe que algo do que vir o está...
Portanto, caro curioso, se é a curiosidade que o move a ser maçom, esqueça! Tem outros meios de a satisfazer!
E, afinal, se o que pretende é apenas conhecer como pensam, o que fazem, de que tratam, os maçons, nem sequer precisa de se incomodar muito: basta-lhe ir lendo o A Partir Pedra...


In Blog "A Partir Pedra" - texto de Rui Bandeira (10.04.07)

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sábado, 5 de fevereiro de 2011

A ORDEM MARTINISTA Por Dario Vellozo





A ORDEM MARTINISTA
Por Dario Vellozo



 Artigo escrito em 1925. Texto original compilado da Revista Gnose , Janeiro de 1945.
 
No Século XVIII, a França viu florescer, - a par da ENCICLOPÉDIA, precursora do POSITIVISMO que se acentúa da Ch. Fourier e Saint-Simon a Comte, em pleno século das luzes, - diversas ordens de ILUMINADOS, místicos e teosófos.

A ORDEM MARTINISTA aparece afirmando o espiritualismo cristão de Martines de Pasqually, continuado por Luiz Claudio de Saint-Martin, - o FILÓSOFO DESCONHECIDO.

J. M. Ragon, na Ortodoxia Maçonica, e Marconis, no RAMO DE OURO DE ELEUSIS, referem-se ao "Rito do Martinismo" ou "Rito de Saint-Martin", - disseminados na França, Alemanha e na Prússia, a princípio constituido de dez gráus, mais tarde reduzido a sete e denominado  Escossismo reformado de Saint-Martin.

Quando se compunha de dez gráus, dividia-se em dois templos, compreendendo 7 gráus o primeiro templo, 3 o segundo.

PRIMEIRO TEMPLO:

1. Aprendiz
2. Companheiro
3. Mestre
4. Mestre Perfeito
5. Mestre Eleito
6. Grande Arquiteto
7. Maçon do Segredo

SEGUNDO TEMPLO:

8. Príncipe de Jerusalém
9. Cavaleiro da Palestina
10. Kadosh ou homem santo

Após a redução de a 7 gráus, compreendia:

1. Aprendiz
2. Companheiro
3. Mestre
4. Mestre Perfeito
5. Mestre Eleito
6. Mestre Escocês
7. Sábio

Marconis afirma, fôra o "Rito de Saint-Martin fundado em Paris, a 7 de maio de 1798".

E acrescenta: "As doutrinas desta instituição fundam-se nas de Martines Pascalis... Suas instruções tratam da criação do homem, de sua desobediência, punição, regeneração e reintegração em sua inocência e nos bens que perdeu com o pecado original. Seu fim é o aperfeiçoamento do homem afim de que possa aproximar-se do Soberano Mestre, de que emanou. Quando o adepto tenha recobrado os seus direitos primitivos, pode conhecer os segredos da natureza e a teologia mística."

De Martines de Pascalis, adianta: "Martines de Pascalis era um alemão, nascido cerca de 1700, de família pobre; mas, com a idade de dezesseis anos sabia grego e latim; esteve na Turquia, Arábia e Damasco; instrui-se nos mistérios do Templo; criou uma ordem particular de Rosa Cruzes; este rito produziu em Paris a LOJA DOS FILADELFOS, tinha doze gráus, cuja ciencia toda repousava nas químicas ciencia ocultas; esta Loja possuía rica bibliotéca em monumentos maçonicos e literários".

Quiçá, nem todas as informações prestadas por Marconis fiquem isentas de crítica. O Sr. João Antunes, em a MAÇONARIA INICIÁTICA, livro de vulgarização, nem sempre doutrinas e fatos apreciando devidamente, coloca em Portugal o berço de Martines.

"A ORDEM MARTINISTA, organizada pelo judeu português Pascoal Martins (Martines de Pasqually), no século XVIII, modificada por Saint-Martin, está atualmente muito espalhada..."

Comquanto o livro do Sr. João Antunes nem sempre expresse a verdade, quando se aprecía a Maçonaria, é provavel a traduza ao dizer da terra natal do mestre de Saint-Martin.

Do FILÓSOFO DESCONHECIDO - diz Ragon: "Luiz Claudio, marquêz de Saint-Martin, oficial no Regimento de Foix, teósofo celebre, chamado o filósofo desconhecido, nasceu em Amboise, em 1743. Embuido dos sistemas de Pasqually e Swendenborg compôs uma filosofia particular, de espiritualismo puro, que tudo atribue a Deus, e pregou-a com sucesso em Paris. Neste rito, que tem seu nome, modificou as doutrinas de seu mestre Martines-Pasqually..."

Escreveu Saint-Martin: DOS ERROS E DA VERDADE (obra mística); QUADRO NATURAL (Relações entre Deus, o homem e o universo); O HOMEM DE DESEJO; O MISTÉRIO DO HOMEM ESPÍRITO; traduções de obras de Boëhme.
   
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A Inicição Martinista manteve-se de iniciado a iniciador, desde Saint-Martin a Chaptal (o Desconhecido), a Henri Delaage, até Papus.

Papus (Dr. Gérard Encausse), nascido em Corona, na Espanha, a 13 de julho de 1865, era doutor em medicina pela Faculdade de Paris, onde residia.

Re-organizou a Ordem Martinista, feitas as primeiras iniciações pessoais entre os anos de 1884-1885.

Em 1891 constituiam o Supremo Conselho, cuja presidencia coube a Papus, até seu falecer, durante a grande guerra, em 25 de outubro de 1916.

A ORDEM MARTINISTA irradiou-se pela Europa, Egyto e Asia; alcançou a América.

Já no Tratado Elementar de Ciencia Oculta; já no opusculo MARTINEZISMO etc., já no livro consagrado a Saint-Martin, se encontram nítidos ensinamentos que bem definem os intuitos de Papus e a atual organização da Ordem.

"A ORDEM MARTINISTA é centro átivo de difusão iniciática".

"Constitue Cavalaria do Altruismo oposta à liga egoica dos aspectos materiais, escola em que se aprende a dar ao dinheiro o justo valor social e não considera-lo como influxo divino." (Ver Phaneg-94)

Papus proclama cristão o MARTINISMO; entende, porém, que "seu espírito é nitidamente anti-clerical". (Martinesismo 129)

"Não pedindo a seus membros nem cotizações, nem joias de ingresso na Ordem, não exigindo nenhum tributo regular de suas Lojas ao Supremo Conselho, o Martinismo ficou fiél a seu espírito e a suas origens, fazendo da probresa material sua primeira regra".

"Ao Martinismo basta-lhe o bordão, o manto, a lanterna... Se afivela a espada, é pelo Ideal, pela Verdade, pela Justiça. Apoia-se ao bordão do Conhecimento, a luz da lanterna procura o Caminho, sob o manto vela-se de modestia, de silencio.

'Não aplaude a intolerância e não alimenta o odio; não cultiva as paixões, não serve ao despotismo. Se possível passa incognito.

'O Martinismo pede a "seus adeptos um trabalho intelectual perseverante, criar escolas, distribuindo seus gráus exclusivamente por exame, abrindo suas portas a todos, com a condição de justificar qualquer riqueza intelectual e moral, excluindo os indolentes e pedantes que supunham algo obter com dinheiro". (Papus - obra cit.)

"...ficaremo simplesmente fervorosos cavaleiros do Cristo, inimigos da violência e da vingança, sinarquistas resolutos, opostos a toda desordem de cima ou de baixo, em uma palavra: Martinistas, como o foram nossos respeitáveis antepassados Martines Pasqually, Claudio de Saint-Martin e Willermoz".

A Sinarquia, sistêma politico, em que aparecem a igualdade e a independencia dos poderes moral, legislativo, judiciário e administrativo, afins em principios, harmonicos em ação e autonomos na função, vizando a absoluta liberdade de consciencia, a ordem e o progresso, a evolução espiritual do ser; a Sinarquia, descrita por Saint-Ives d'Alveydre, estudada por Barlet e tentada por Papus, encontrada na Ordem Martinista, propicio meio de expressão mundial, levando aos povos mensagens de paz e solidariedade, o critério de Direito a substituir definitivamente o criterio de militarismo.

Rito Maçonico, o Martinismo, acorde com o estatuto fundamental da Maçonaria, pede a creação e manutenção de tribunais pacifistas, como o de Haya, aplaude a Liga das Nações, almeja a regulamentação do Direito Internacional, a unificação das aspirações politicas da humanidade.

A tendencia "de fundir a teoria kabalistica da emanação com as dotrinas do cristianismo, tendencia que preparou o caminho à união dos Rosa-Cruzes com os Martinistas e Iluminados", surgiu hierarquia iniciática, prendendo institutos diversos nos élos da mesma corrente esotérica.

A Rosa Cruz, a que chegam iniciados, seguindo o caminho do Martinismo, aproxima o Oriente do Ocidente; o Mazdeismo e o Cristianismo, o Egito e a Celtida, a Kabala e o Evangelho, Cristina, Zaratustra. Pytagoras, Jesus: sintese inciática do Ocidente, como já o fôra, nos albores da civilização helenica, a revelação de Orfeu e a doutrina de Krotona.

No intuito de seletar elementos para a Ordem Martinista, para a O+K+R+C+ e outros centros de estudos iniciáticos menos acessíveis, fundou Papus o Grupo Independente de Estudos Esotéricos, a séde em Paris.

   
O MARTINISMO NO BRASIL

Encontro, em 1900, há, pois, vinte e cinco anos, em Curitíba, o Centro Esotérico "LUZ INVISIVEL", autorizado e filiado ao Grupo Independente, de Papus.

Do livro de Atas, constata-se, reunia-se o Centro Esotérico num dos salões do Club Curitibano, gentilmente cedido.

A CARTA CONSTITUTIVA - IX - 39 - 03, tinha-a o Centro, em 10 de julho de 1900. Funcionou alguns anos.

Entre seus membros figuraram: Drs. Euzebio Siveira da Motta, Reynaldo Machado, Emiliano Pernetta, Ermelino Leão, Azevedo Macedo, Sebastião Paraná, Claudio dos Santos, Abeylard de Queiroz, Manoel Carrão, Generoso Borges, Exma. Snra. Josefina Rocha, Coronel Mario Tourinho, Romario Martins, Magnus Sondalh, J. U. Assis Rocha, Domingos Duarte Velloso, Tito Velloso, João Leite Junior, Walfrido F. de Abreu, Jesuíno Ribas, João Pedro Scheleder, Julio Pernetta, Manoel Pacheco de Carvalho, Augusto Stresser, Ricardo de Lemos.

Desses nobres espiritos que se interessavam pelos problemas espiritualistas, à luz da Ciencia, alguns desapareceram já, outros se teem afirmado supernos todos, contribuindo para dar a Curitíba, nos albores do século XX, o realce das sociedades ocultas.

Em 1904, presumo, havia no Paraná alguns Martinistas.
A carta nº 141, conferida pelo S.'.C.'., nomeava Delegados Especiais para representar a Ordem Martinista no Brasil, elegendo para sede Curitíba.

Em junho de 1904, contava o Paraná um Delegado Geral dessa Ordem iniciática, o diplona assinado pelo Dr. Papus, P.'.S.'.C.'.

Estes subsidios contribuirão para a historia das associações iniciáticas no Paraná; explicarão tendenças fraternistas, a emergir da imprensa e do livro, atravéz dos anos; indicarão, houve fatores iniciáticos concorrendo para fortalecer intuitos superiores, a concordia, a tolerancia, a harmonia, pulindo arestas à superstição, ao fanatismo.

Significam dedicações pelas idéias liberais, esforços altruisticos, afim de que a liberdade de consciencia flutue por sobre o negror da intolerancia.


Retiro Saudoso, 7-11-1925

Nota da Redação: - Prosseguindo a obra dos Curitibanos do ano de 1900, a Ordem Martinista, filiada ao antigo Grupo Independente de Papus, ressurgiu novamente no Brasil, com a fundação da "LOJA REGENERAÇÃO", na cidade do Rio de Janeiro, em 5 de novembro de 1944. Contribuiu para isso, a passagem por esta capital de um Inspetor Geral da Ordem, munido de poderes especiais para fundar centros de estudos e Lojas. Segundo estamos informados, foi nomeado um Delegado para superintender as atividades Martinistas no Brasil.